Gorros y Turbantes nació de una historia que nunca imaginé vivir.
Cuando recibí mi diagnóstico de cáncer de mama entendí que la enfermedad no solo transforma el cuerpo; también desafía la identidad y la autoestima.
Durante la quimioterapia descubrí que un turbante podía ser mucho más que una prenda. Me ayudaba a sentirme segura, bonita y recordar que seguía siendo yo.
Lo que comenzó como una necesidad personal se convirtió en una misión: ofrecer a otras mujeres turbantes cómodos, elegantes y llenos de esperanza.
Hoy, como sobreviviente, cada gorro y cada turbante lleva el mismo mensaje: el cáncer puede cambiar muchas cosas, pero nunca define quién eres.